En la penumbra del ocaso, cuando el sol se despide del horizonte, emerge un espectáculo luminoso que captura las miradas de propios y visitantes. La Riviera, conocida por su encanto durante el día, se transforma al llegar la noche en un despliegue de luces y colores que parecen danzar al ritmo de las olas del mar.Este fenómeno, que ha sido el tema central de conversaciones en cafés y redes sociale...
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